MOMENTOS FULGURANTES

Dichos momentos, en apariencia raros y extraordinarios, suceden durante algunas tardes de verano, cuando el sol se inclina hacia el oeste (desde mi posición geográfica, sur-este) y deja caer sobre la superficie del mar un manto resplandeciente de estrellas centelleantes. Todo se torna de puntos de plata sobre una gama de gris oscuro, en un contraste sugerente y vibrante de luces y sombras. Es entonces cuando surgen espontáneamente diversas siluetas, caprichosas e inquietas, cargadas de un halo enigmático y misterioso, como esas imágenes vagas e imprecisas percibidas durante el estado de vigilia, justo antes de entrar en un sueño.

Intento acercarme más, sigilosamente, para contemplar el espectáculo que acontece ante mis ojos y creo divisar algunos personajes curiosos que, a veces, me recuerdan a sirenas o tritones en diferentes actitudes, realizando acciones o determinados movimientos justo antes de desparecer de la escena. Son momentos fugaces, impredecibles, únicos e irrepetibles que en contadas ocasiones he conseguido atrapar para conservarlos entre mis recuerdos.