Hay objetos naturales que poseen estructuras con llamativas superficies texturizadas, mostrando cualidades táctiles y visuales definidas por sus irregularidades, patrones y relieves, lo que las hace perceptibles tanto al tacto como a la vista, por lo que comunican sensaciones. Algunas de estas superficies ofrecen un aspecto de orden dentro del caos, un ritmo entre diversos elementos morfológicos que se repiten armoniosamente.


