El fondo marino es un enigma fascinante. Adentrarse en sus profundidades es abrir la puerta a un asombro constante, sumergirse en un escenario lleno de sorpresas, donde la vida se manifiesta en una llamativa variedad de formas, colores y movimientos que habitan el silencio azul. Es una experiencia transformadora que invita a contemplar la belleza más pura, sugerente y misteriosa de nuestro planeta. Cada inmersión es una oportunidad para observar de cerca un mundo oculto y dejarse cautivar por la riqueza de su biodiversidad.
Pero, aunque simplemente practiquemos esnórquel, no es un medio fácil, sobre todo al sumergirse en apnea, ya que dependemos de nuestra propia capacidad de aguante bajo el agua, además de otras múltiples variables que condicionan esta actividad, tales como: la temperatura del agua, el movimiento de la superficie con el balanceo, la visibilidad, la profundidad, el ir solo o acompañado, así como el hecho de que la mayoría de los peces son precavidos, por no decir tímidos y suelen estar alerta por su propia supervivencia.
Gran parte de estas especies desconfían de la presencia humana y, cualquier movimiento imprevisto o raro hará que se retiren, huyan o se escondan; otras, sin embargo, permanecen camufladas, mimetizadas con su entorno, por lo que resultan prácticamente imperceptibles o muy difíciles de distinguir a simple vista. Además, queda por tener en cuenta la correcta configuración de los parámetros de la cámara y saber elegir, en cada momento, si es mejor utilizar el gran angular o el zoom, en función de la distancia al objeto, sujeto o tipo de plano.
Todo esto influye directamente en la idoneidad para lograr una buena captura fotográfica. En cualquier caso, merece la pena probar y disfrutar de esta actividad porque resulta tan atrayente como emocionante.
En esta serie de fotografías submarinas he representado las especies con las que he tenido ocasión de cruzarme más frecuentemente, como ejemplo de la biodiversidad del litoral granadino. Mi objetivo es seguir buscando, seleccionar y tratar de ampliar este documento.
“Muchos de estos peces de roca son maestros del camuflaje y pueden adoptar un aspecto indistinguible, idéntico al de la roca donde estén aposentados. Otros viven ocultos entre las grietas y fisuras del roquedal submarino”.


