BOMBEROS

De niño me sentía impresionado cada vez que presenciaba el paso acelerado del robusto camión de bomberos de color rojo, con el potente destello rítmico de sus luminosos rotativos azules y el sonido intenso de las sirenas, advirtiendo la inminencia de un peligro y pidiendo paso ante la prontitud de actuación requerida. 

Las películas y los reportajes trepidantes sobre estos profesionales en acción, con sus uniformes de faena y sus llamativos cascos con visor de pantalla integrada, alimentaban mi imaginación.

Soñaba con ser bombero en la edad adulta, para extinguir incendios o rescatar a la gente, entre otras muchas acciones heroicas. Hoy sigo sintiendo admiración por estos valientes que se la juegan de verdad por todos nosotros y se ganan nuestro respeto y gratitud por tantas actuaciones meritorias e importantes. 

Cuando irrumpen súbitamente por las calles a toda velocidad, echo mano de mi cámara, por si tengo ocasión de documentar su intervención.