CONCURSO DE POSTURAS

El ferry estaba a punto de zarpar rumbo a la península. Aproveché los últimos instantes para asomarme por la borda y ojear el puerto de Melilla. Mi vista se detuvo ante una gran estructura de andamiaje de diez pisos de altura. En cada nivel había un obrero en actitud de espera, descansando bajo el sol de mediodía.

Mientras duraba la maniobra de salida del barco, el conjunto de las figuras de estos operarios ociosos sobre la plataforma fue variando de posición, pareciendo sincronizada, como una performance, ofreciendo una variada sucesión de actitudes y acciones a cuál más expresiva e interesante, en lo que parecía ser un concurso de posturas espontáneas.