“El nombre castellano Graja, procede del latín tardío «gracula», que significa charlatán. Al igual que el cuervo, de su propia familia, en Europa suele asociarse con cierto carácter negativo, asociado a la muerte, la mala suerte o el mal. Sin embargo, en otras culturas como el caso de los indios norteamericanos, al contrario, lo consideran un ave creativa, civilizadora y solar y en Japón simboliza el amor familiar”.
Siempre me ha fascinado la irrupción estrepitosa de estos córvidos graznando en los cielos, cuando me los he encontrado mientras paseaba por el campo y los seguía con mirada curiosa hasta perderse en el horizonte. Otras veces los he visto revolotear entre las cubiertas de catedrales e iglesias, siempre en grupo, con su aspecto enigmático y misterioso.


