EL PESCADOR SUBMARINO

Pedí permiso a un pescador submarino para fotografiarlo, mientras se disponía a faenar por la costa de Calahonda, en el límite con Carchuna (Granada). Su traje de camuflaje de tonos cálidos, que contrastaba con el azul verdoso del mar, le confería un aspecto de depredador perfecto.

Con sus enormes aletas y el lastre de su cinturón, bajaba en apnea hacia el fondo rocoso cubierto de algas de color marrón, donde escudriñaba cada grieta con su linterna, hasta el punto de meterse dentro de alguna de ellas. Otras veces, permanecía inmóvil, con su fusil preparado, tumbado en el lecho marino durante un considerable espacio de tiempo, hasta que ascendía lenta y pausadamente antes de salir a la superficie.

Gozaba de una buena capacidad pulmonar y de resistencia a la presión en profundidades de, aproximadamente, una quincena de metros, fruto seguramente de su experiencia y adaptación a este medio subacuático. Una vez arriba, recogía la cuerda amarilla unida a la boya de señalización y comenzaba a avanzar ojeando a su alrededor para, al poco, tomar aire antes de volver a sumergirse en busca de su presa.

error: Content is protected !!