ALOMARTES, ÍLLORA, GRANADA

Mi mayor vínculo con este pueblo se encuentra en una zona de terreno kárstico, de piedras grises con manchas de líquenes blancos. Aparecen repletas de agujeros, ya que sus superficies fueron horadadas por el agua de lluvia y el viento durante millones de años. Algunos de estos ejemplares recuerdan a las esculturas “biomórficas” de Henry Moore. Allí aprendí a reconocer las formas accidentales de la naturaleza y asociar patrones con formas de todo tipo y, con el tiempo, me convertí en un cazador de biomorfos.

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